Primero las propuestas

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Foto: Manuel Santiago Pérez – El Universal

Algunos apuntes sobre el departamento de Sucre

Por Mario Ruiz Soto

Se acercan las elecciones de octubre 25 y los sucreños tendremos la oportunidad de reflexionar sobre lo que queremos y lo que tenemos que dejar atrás. Mientras se acerca el momento de la inscripción de candidatos y candidatas -que cierra el 25 de julio- conoceremos los Programas de Gobierno de quienes aspiran a la Gobernación y las alcaldías de los municipios del departamento.

Mientras esto sucede, los ciudadanos tenemos una cuota de responsabilidad, no sólo con ejercer un voto informado y responsable, sino también de impulsar una amplia discusión en torno a los temas que queremos que sean parte de las prioridades en el debate electoral que se avecina. Las problemáticas del departamento no dan espera como para dejarlas en manos de pocas personas, y por ello es importante describirlas y analizarlas para buscar soluciones.

En primer lugar, el índice de pobreza de Sucre es alarmante. Casi 1 de cada 2 sucreños viven en esta condición (DANE, 2013).  Además, 1 de cada 10 habitantes está en la pobreza extrema. No es para menos si se tiene en cuenta que 1 de cada 4 personas habitantes del departamento ha sido víctima de desplazamiento forzado -recepción- (Ficha departamental DNP), situación que debe considerarse para el diseño e implementación de políticas públicas.

Aunado a esto, el 20% de los hogares sucreños no cuentan con vivienda, y casi 1 de cada 2 hogares cuentan con deficiencias en sus viviendas, por ejemplo en la estructura de los pisos, servicios públicos y espacios adecuados para preparar alimentos, según lo determinado por el DANE (2005).

En materia de educación, a pesar de los esfuerzos en aumentar la cobertura en educación básica y media, aún persisten retos en términos de calidad. Para tomar un ejemplo, el ranking de las pruebas Saber 2014 ubica al primer colegio de calendario A del departamento en la posición 243. Sus resultados ratifican la necesidad de incrementar el gasto en educación y tomar medidas para fortalecer la calidad educativa, quizá el principal motor de transformaciones para el departamento.

De otra parte, el sistema de salud muestra que el 82% de los sucreños se encuentran en el régimen subsidiado de salud (Minsalud, febrero 2015) y tan solo el 15% contribuye al sistema. Esto no necesariamente es un problema por si mismo, pero amerita un debate tanto desde la perspectiva de cobertura y también de calidad.

Por otro lado, aunque Sucre ganó un puesto en comparación con 2013, el índice departamental de competitividad de 2014 deja al departamento en la posición número 19 de un total de 22 entidades territoriales que hacen parte de la medición (Consejo Privado de Competitividad & CEPEC-Universidad del Rosario). Sus resultados sugieren tomar medidas que involucran la participación del sector público, privado y la sociedad civil.

Por último, hay asuntos que no deberían estar por fuera del debate como por ejemplo la defensa del medio ambiente, la construcción de paz, la mejora de la infraestructura para el desarrollo y la garantía de la seguridad ciudadana de los habitantes de Sucre. Por supuesto, se hace necesario tener en cuenta que las realidades de las 5 subregiones del departamento -Morrosquillo, Montes de María, Sabanas, San Jorge y La Mojana-  que pueden requerir planteamientos distintos.

Este es apenas una breve mención de la situación del departamento. Muchas son las necesidades con recursos limitados, y seguramente se hará necesario priorizar partiendo de un minucioso estudio de las finanzas públicas.

Por estas razones, hace falta más que discursos -algunos de éstos llenos de retórica-, sino más bien propuestas concretas de los actores políticos que expongan ¿cuáles son las prioridades?, ¿cómo se harían realidad? y ¿con qué recursos se financiarían?. La política requiere de conocedores de la gestión de lo público y aquí también hay una responsabilidad de los partidos y movimientos políticos en  abrir el debate programático y avalar candidaturas con requisitos a la altura de estos desafíos del departamento. La ciudadanía -o por lo menos un gran sector de ésta- pide: primero las propuestas. Ojalá predomine el debate de ideas.

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